Artistas

Mi obra refleja las cosas que yo observo y contemplo en mis días; mundos sutiles y mundos inmensos dentro de la naturaleza, como los movimientos del agua, las formas de la montaña, las formas transitorias e impermanentes de las nubes.
De 1990 a 2000 exploré el trabajo con acuarela y la técnica del óleo. Obras figurativas, paisajes y naturalezas muertas. Luego descubrí el acrílico, usado hasta el día de hoy, pero lo abstracto se me impuso desde 2018. Al utilizar acrílico y tintas en mis lienzos, su fusión crea gráficos asombrosos. Por lo tanto, invito a los visitantes durante mis exposiciones a liberar su imaginación descubriendo mis pinturas y a compartir sus sentimientos. Es un momento de compartir que es esencial. Llevo años pintando, es fundamental para mí, me guío por mis emociones… Como artista espero encarnar una cierta idea de libertad de expresión, y deseo evolucionar y compartir siempre reflexiones con el público.
En “Cañón del Antílope”, las posibilidades de composición artística son infinitas. Esta imagen es un estudio de cómo la luz esculpe espacios de textura y color en capas tridimensionales capturadas en un medio bidimensional. Con sus fotografías, quiere que sientas lo que ve. Su pasión es contar historias visuales, un fotograma a la vez. Más pintor que documentalista, su obra pretende mostrar un enfoque impresionista… un tipo de pintura óptica. Su agrupación de imágenes por su conexión común con nuestra tierra (agua, desierto, árboles y geología, no simplemente por ubicación) es una expresión de su sincera comprensión y respeto por nuestro mundo. Su ingeniosa captura de momentos de luz revela una visión de nuestro entorno que solo el observador perceptivo puede compartir (Mark Berndt, fotógrafo, Santa Fe, Nuevo México, Estados Unidos, 2024).
A través de la composición, sus elementos y cromatismo particular interpreto una percepción del mundo circundante. Aunque a estos agrego componentes diversos menos convencionales con los cuales añado pigmentos y texturas a las piezas que se sobreponen a la suavidad del pincel y marcan mi estilo personal de tupida paleta.
Cada una de mis obras cuestiona la sustancialidad de nuestra identidad simbólica, buscando extraer de sus grietas nuevas perspectivas que permanecían ocultas. Me interesa socavar la ilusión de realidad y el lenguaje allí donde trazan límites, barreras, fronteras a lo humano, imponiendo verdades últimas.
Todo lo que he creado tanto en pintura como en performance ha sido el resultado de una exteriorización sincera de sensaciones, sentimientos e ideas nacidas de mi propia subjetividad. […] Lo que pesa en mis realizaciones visuales es lo que intuyo y siento, mis vivencias en el escenario público y en el cuerpo, mis deseos y pasiones.
El paisaje –cualquier tipo que imagino o que he visto alguna vez– provoca en mí algo inexplicable. Los pinto porque los necesito para mirarlos con calma. Sin la prisa de verlos desde un auto o desde una ventana o de cualquier manera que los haga efímeros: las nubes, con todas las formas que construyen en cuestiones de segundos; las montañas con todas sus curvas, unas más sensuales que otras; los árboles (…), en fin, todos los planos de colores, que si nos detenemos a observar con los ojos entreabiertos, podremos convertirlos en lo que se nos ocurra sin que dejen de ser paisajes completamente hermosos.
Mi obra deviene en un producto en el que se circunscriben ideas, acciones, pensamientos que dialogan en una sociedad donde el absurdo existencial se manifiesta como primer orden, conduciendo a un desvarío racional que pulula por todos los rincones.
Soy un artista joven. Mi trabajo, y principalmente su contenido, es pintar expresión, pintar dolor, miedo, desesperanza, depresión… Quiero crear una impresión y emoción en las personas. Cómo entender el estado psicológico. Me pongo a mí mismo en cada trabajo, en qué tipo de estado mental estoy. Todos los días hice algo para acercarme a mi sueño de ser artista y crear, pero realmente no es un sueño, es mi estilo de vida. […] Porque para mí, crear obras no se trata de hacer y vender; es algo más. Quiero dejar un mensaje a las personas para que sepan que el arte, más que crear y vender, tiene el valor de evocar alguna emoción en ellos, sea buena o mala. Lo único que me llena es crear activamente. Implementé la visión artística para darle propósito y significado al arte.
La naturaleza ejerce una profunda influencia sobre mí y, cada vez que me encuentro conmigo mismo, estoy conmigo mismo. Mi lienzo contiene el lenguaje del acrílico y el pastel con el que hablo, transmitiendo mis pensamientos y emociones. La profundidad de mis pinturas, con su uso sobrio y texturizado de los colores, reside en esta emotividad más que en la materialidad de las imágenes. La belleza puede ser, de hecho, superficial, pero el significado se encuentra en otra parte, más arraigado en el corazón y la mente. Cuando el espectador se conecta con la pintura, también se une a esta conversación y comparte su alegría.
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