Artistas

¡Una combinación única de la forma de Arte Realista con el mundo de la imaginación! La pintura Realista es un arte clave que habita en el mar de las artes efectistas… ¡Y soy un verdadero devoto de ella! (…) Sabemos que cada forma de arte tiene su propia importancia y comprensión. ¿Qué pasaría si ambas pudieran ser unificadas y presentadas?

Mi tema favorito es la comunicación humana con la naturaleza que la rodea y con un enfoque mítico derivado de la pintura iraní. Siempre ha existido una relación entre el hombre y la naturaleza, mezclada con mitos. La relación con el apogeo de la historia de la humanidad, a veces proviene del Edén y a veces nace del fuego.
Sus trabajos emergen en esta serie como atmósferas de color de luz y color en las que se logran efectos visuales que dilatan el espacio ante la mirada del perceptor. Resulta casi indistinguible cualquier plano en composiciones en las que aparecen texturas como para dar una cualidad material a la luz de un estallido primigenio, en el que pueden suponerse fuerzas contrapuestas que conviven en el subconsciente del artista (C. Escala Fernández).
La obra es una exploración del poder del color y la textura para
evocar una respuesta emocional o visceral en el espectador. El proceso comienza al revés, ya que empiezo con un fondo y dejo que la imagen surja de él: casi como si estuviera tallando una escultura en piedra. 
A diferencia de cuando volví a empezar, ya no busco borrar los
vestigios del proceso, por lo que las piezas terminadas contienen las capas del proceso de simplificación y refinamiento continuos de la obra. Al final, solo quedan los elementos esenciales que conectan al espectador con la obra, o al menos, ese es mi objetivo.


Mis pensamientos, mis ideas siempre simbolizan la realidad, la sociedad, la naturaleza, las emociones y otra forma de expresar la experiencia de un viaje de ciencia ficción, las memorias. Todo mi trabajo expresa la mortalidad y la morbilidad. La realidad de la vida, como el dolor, el amor, la alegría, la felicidad, la creación madura, etc., se plasma principalmente en mi escultura. Mi trabajo nos ha dado algunos mensajes sobre la educación más elevada, que no solo nos da información, sino que hace que nuestra vida esté en armonía con toda la existencia.
Mi obra deviene en un producto en el que se circunscriben ideas, acciones, pensamientos que dialogan en una sociedad donde el absurdo existencial se manifiesta como primer orden, conduciendo a un desvarío racional que pulula por todos los rincones.
Siempre me han atraído el dibujo y la pintura. Me recuerdo de niña siempre pintando, probando combinaciones de colores y fijándome en todo lo que hubiese a mi alrededor para reproducirlo a mi manera. Aunque me he especializado en arte abstracto y contemporáneo también me gusta la pintura clásica, aunque sea un estilo completamente diferente a lo que yo hago. En mis cuadros me gusta experimentar con distintas técnicas y materiales, para conseguir el efecto que quiero mostrar.
De 1990 a 2000 exploré el trabajo con acuarela y la técnica del óleo. Obras figurativas, paisajes y naturalezas muertas. Luego descubrí el acrílico, usado hasta el día de hoy, pero lo abstracto se me impuso desde 2018. Al utilizar acrílico y tintas en mis lienzos, su fusión crea gráficos asombrosos. Por lo tanto, invito a los visitantes durante mis exposiciones a liberar su imaginación descubriendo mis pinturas y a compartir sus sentimientos. Es un momento de compartir que es esencial. Llevo años pintando, es fundamental para mí, me guío por mis emociones… Como artista espero encarnar una cierta idea de libertad de expresión, y deseo evolucionar y compartir siempre reflexiones con el público.
El paisaje –cualquier tipo que imagino o que he visto alguna vez– provoca en mí algo inexplicable. Los pinto porque los necesito para mirarlos con calma. Sin la prisa de verlos desde un auto o desde una ventana o de cualquier manera que los haga efímeros: las nubes, con todas las formas que construyen en cuestiones de segundos; las montañas con todas sus curvas, unas más sensuales que otras; los árboles (…), en fin, todos los planos de colores, que si nos detenemos a observar con los ojos entreabiertos, podremos convertirlos en lo que se nos ocurra sin que dejen de ser paisajes completamente hermosos.
A primera vista podría creerse que el color es aplicado en trazos rápidos, frenéticos, pero es todo lo contrario. Antoine trabaja sobre lienzo, racionaliza cada pincelada, toma distancia y continúa el proceso. Sus creaciones son fieles a su naturaleza: enérgicas, pero al mismo tiempo equilibradas. […] En el presente afloran Basquiat y el bad painting en esa forma un tanto arremolinada de la pincelada, en la manera en que la figuración es casi nula, donde también se evidencia un gusto por la figuración abstracta y por el uso de diversos encuadres que hacen muy atendibles sus composiciones al proponer otras perspectivas de los motivos centrales.
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