Su objetivo es expresar un sentimiento, una vivencia con una paleta de colores que también puedan reír y llorar, hablar sin hablar y conectarse con aquellas mentes que estén dispuestas a escuchar con el poder de los ojos. Temblar o sobreponerse siempre ante un lienzo en blanco, que invita a la duda, al vacío o el sentir de los demás; la materialización de lo inmaterial. Gustav comenta que siempre ha sido necesario tener la mente abierta a las diferentes formas de expresión del arte, a la sinestesia y el conocimiento en general, sin perder de vista las nuevas tendencias artísticas que van surgiendo a cada momento (revista Ambientes, No. 119 / 2019).